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Enormes

enormes

Mujer en la huerta. Cangas del Narcea. ©Miki López 2006

Son enormes

No pierden la sonrisa porque son felices haciendo lo que hicieron toda la vida. El campo es su casa, la casa de la gente que no lo tuvo fácil en aquellos tiempos de posguerra en los que el hambre rompía familias obligando a esa emigración que hoy tendemos a menospreciar.

Los que se quedaron siguieron trabajando para sacar a sus familias de la pobreza, procurando dar a los que venían lo que ellos nunca tuvieron.

Gracias a ellos somos lo que somos, pero posiblemente nos hubiese ayudado a ser mejores el haber sentido en nuestras carnes una mínima parte del esfuerzo que emplearon para sacarnos adelante. Son enormes.

Un pescador, al amanecer, en el entorno de la isla de la tortuga, en el cabo de Peñas

Pescadores al amanecer

Hay amaneceres que nunca se olvidan. Normalmente son aquellos que llegan sin avisar, en uno de esos días en los que tu intención no era precisamente terminar viendo el alba antes de acostarte. En mi caso, posiblemente alguna cerveza duró demasiadas horas acompañada de una buena charla que terminó una noche de verano frente al Cantábrico, justo a esa hora en la que los pescadores se acercan a los acantilados aportando más magia sobre los perfiles de la costa recortados por los rayos del alba.

La verdad es que muchas veces me pregunto porqué perdemos tanto tiempo durmiendo cuando lo mejor es soñar despierto

El arado

El Arado

Un hombre trabaja la tierra con un asno en Coaña. ©Miki López 2006

Un día de verano de 2006 cruzábamos esa maravillosa carretera que bordea la cuenca del Navia en dirección a Boal. Por el rabillo del ojo vi algo que me llamó la atención. Dos hombres araban la tierra con un «llabiegu», un arado romano utilizado durante siglos en Asturias.

Tanto nos sorprendió la escena que detuvimos el coche en la cuneta y nos acercamos a los dos hombres de edad ya avanzada que nos recibieron con una sonrisa en la cara. Había un tractor junto a una cochera y preguntamos porqué no lo utilizaban en aquel terreno llano y rectangular que aparentemente no presentaba ninguna dificultad para usar ese tipo de maquinaria. Nos explicaron que la parcela en cuestión tenía zonas fanganosas que hacían que las ruedas del tractor se enterrasen por su propio peso, por lo que era necesario arar la tierra con animales. Al final fue una suerte poder verlo en directo.

foguera

Fogueras de San Xuan en la playa de Salinas. Hoguera de San Juan. ©Miki López 2018

La Foguera de San Xuan

Una noche de San Juan sin «foguera» es como un día sin sol. Imagino que alguna se encenderá para recibir este solsticio un tanto rácano que se nos presenta. Hace un par de años hacía estas fotos de pequeñas hogueras en la playa de Salinas. Los chavales saltaban por encima de sus llamas en ese ritual milenario que tendrá alguna explicación más lógica que la de quemar los apuntes de las asignaturas recién aprobadas. Antes algunos apuntaban deseos que se convertían en humo y en humo se quedaban en la mayoría de los casos. Pero San Juan es una noche de magia en la que todo puede ocurrir. Sobre todo al amanecer. Aunque yo sin el calor de la hoguera como que no tengo cuerpo para esperar el alba. Mejor me voy a dormir

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