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Miki López
Miki López

- Fotoperiodista desde 1991 - Jefe de Sección de Fotografía de La Nueva España desde 2010 - Todos los días intentando aprender el oficio más hermoso del mundo

Derbis de peineta

Asturias, Deportes, Fotoperiodismo / 1 Comment / 27 marzo, 2019

Un grupo de aficionados del Sporting de Gijón ante los policías antidisturbios que escoltan la llegada de los autobuses con la afición del Real Oviedo. Gijón, 24 de marzo de 2019. ©Miki López/LNE

Derbi asturiano

No recuerdo exactamente la fecha, pero el último derbi que viví como fotógrafo en El Molinón fue en la primera mitad de los años 90. Muchas cosas han cambiado desde aquella lejana fecha: cámaras analógicas, movilidad por el campo y mucho frío. Quizás sea esto último consecuencia del cambio climático pero el fervor en las gradas era muy similar a lo vivido en aquellos gloriosos años de primera y competiciones europeas. Lo que desde luego no recuerdo es la agresividad gratuita y el odio visceral entre aficiones que se respira en los últimos enfrentamientos entre Oviedo y Sporting.

Derbi Sporting de Gijón – Real Oviedo. Gijón, 24 de marzo de 2019. ©Miki López/LNE

Al final, el derbi es el único elemento de esa idiosincrasia tan patria que es capaz de separar a los asturianos con una barrera de odio insuperable que los milenials de ambos equipos alimentan desde las redes sociales. Uno se acostumbra a todo, pero es difícil digerir esos insultos, esa inquina que año tras año se retroalimentan desde Oviedo y Gijón y que llega a su climax cuando llegan los autobuses de los aficionados al estadio rival 4 o 5 horas antes de que empiece en el encuentro.

Ver críos de apenas 15 años dedicándose escupitajos y peinetas entre policías antidisturbios es el pan nuestro de cada día en los encuentros declarados de alto riesgo, pero llevar a ese espectáculo a menores de 10 años imagino que no es la mejor manera de fomentar las buenas formas que terminen con la lacra de la violencia en los campos de fútbol.

Rivalidad

La rivalidad es necesaria, casi diría que obligatoria para la emoción de un deporte que es, desde hace muchos años, el ombligo de la sociedad española. Y en Asturias, la hermandad legendaria entre los hijos de Pelayo, se convierte en una guerra civil que acaba derivando su agresividad en las gradas y urinarios que correspondan.

Sería recomendable que los dos clubes estrella de Asturias deberían unir sus fuerzas en una iniciativa que de alguna forma honra al Oviedo: la de denunciar los excesos de la LFP en el control de aficiones en los accesos a los campos entre otras muchas cosas. Pero entiendo que eso nada tiene que ver con romper relaciones con el eterno rival teniendo en cuenta que las restricciones afectan a todos y el asunto no hace más que arrojar más leña al fuego de la inquina entre seguidores.

Terminar con la violencia en el fútbol

Lo realmente importante es acabar con la agresividad sin tirarse los trastos a la cabeza entre instituciones deportivas. La lucha contra la violencia en el fútbol es compromiso de todos: clubes, ayuntamientos, LFP y fuerzas de seguridad, pero  pasa primero por evitar esos lamentables espectáculos de policías protegiendo autobuses con la porra en la mano.

Y la liga del señor Tebas tiene muchas herramientas en su mano para ayudar en esta tarea y dejarse de tocar las narices a todo dios: equipos y aficionados. Y también a los trabajadores de la prensa escrita, en especial a los fotógrafos que ejercemos nuestra labor informativa con trabas que rayan el absurdo y que parecen ser los primeros pasos para desalojarnos del campo en próximas temporadas. Tiempo al tiempo.

Viendo lo visto, casi lo agradecería.

1 Comments
  • joaquin manuel alvarez gonzalez / abril 8, 2019 / Responder

    Se llama paleto rivalidad.

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