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Memoria en Negativos-Blog de Fotoperiodismo

La vida sigue

Mesa bajo el ciruelo. Espinosa (Candamo). 24 de julio de 2015 © Miki López

Mesa bajo el ciruelo. Espinosa (Candamo). 24 de julio de 2015 © Miki López


Desde la carretera todo parecía estar igual que siempre. Al llegar a la casa, Elsa se apeó del coche para abrir el portillo que da acceso a la pequeña finca que bordea la fachada oeste de la vivienda. El huerto descuidado me desanimó y no por el hecho de necesitar una limpieza, sino por ser el reflejo de la ausencia de mi padre. Todos los años pasamos unos días en esa casa familiar del concejo de Candamo. Cuando se acercaban estas fechas, mis padres se esforzaban en dejarlo todo en condiciones para que esos días fueran los más agradables para sus hijos y sobre todo para sus nietos. Al fondo vi la mesa, a la sombra del ciruelo, donde tantas veces le hice fotos mientras apuraba un culín de la sidra que el mismo producía. En la cuadra se amontonan las botellas de la última cosecha que se esmeró en elaborar por última vez. Una sidra espectacular como siempre.
No me imaginaba que tan pronto tendríamos que ponernos al frente de la pequeña finca que era su vida, pero estoy seguro que es lo que a él le gustaría y en lo que nunca confió. Y a mí, como siempre me gustó llevarle la contraria, pues aquí me veo junto a mis hermanos, aprendiendo a usar la desbrozadora, recoger la hierba y plantar tomates. Lo de la sidra nos queda grande, pero nunca se sabe. Aquí seguimos viejo y sé que nos ayudarás. Se nota tu ausencia física, pero estás presente en todos los rincones de esta casa siempre tuya.
La vida sigue.

Papá. Soto. 31 de diciembre de 2014

Papá. Soto. 31 de diciembre de 2014

Qué fácil es recordarte. viejo Te seguíamos por el pequeño sendero que atravesaba el bosque entre los restos del abandonado jardín francés de Los Cedros. Con las cañas al hombro y un cesto de mimbre que volvería lleno de roballizas, cruzábamos la arboleda en aquellas lejanas tardes de verano que tantas veces terminaron en chapuzones infantiles con la pleamar de la ría, en las inmediaciones de la vieja rambla.  Todavía hoy soy capaz de recordar el aroma a salitre, gasóleo y alquitrán al pasar por los destartalados embarcaderos de madera que aún perviven en la margen derecha de esta maravillosa desembocadura del río Nalón. Todo aquí me recuerda a ti, papá. Los cañizos, las barcas, los recodos. Todo lleva un trocito de tu alma y un pedazo de mi infancia. De las tardes calurosas a las frías noches pescando angula a la luz de los candiles de carburo que hacías con hojalata. De las comidas de San Pedro a los villancicos que componías para nosotros por Navidad. La Navidad que tanto te gustaba y que nunca volverá a ser como antes. Fuiste maestro, músico y poeta escondido tras tu profesión de sobresaliente instrumentista en la planta de abonos. Un hombre trabajador y enamorado esta la médula de su flor, de la compañera que es nuestra madre y, posiblemente la mujer mas buena que haya pisado la faz de la tierra. Supiste elegir papá. Y supiste contagiar tu romanticismo por Asturias, por todo la asturiano y en especial por tu tierra candamina, esa aldea de Espinosa que te vio nacer, crecer y morir orgulloso de esos prados, de esos bosques y regueros entre los que disfrutaste durante todas las etapas de tu vida. Es cierto que fuiste obstinado y cabezón, con un punto de egoísmo que jamas traspasaba las necesidades de una familia por la que eras capaz de todo. Pero al final nos diste una lección de vida cuando mamá tuvo aquella angina de pecho y te convertiste de repente en su ángel de la guarda. Jamás vi tanto cariño es esas miradas que dedicabas a tu mujer, especialmente durante estos últimos días en los que cada gesto era una despedida y un latigazo al corazón de los que la recibíamos. Pero te fuiste tranquilo y fui testigo de ello. Cogiéndote la mano lloré una eternidad en tu último suspiro, el que dio paso al recuerdo. Al mejor de los recuerdos. Ya sabia que te quería papá. Lo que era incapaz de imaginar es que te quisiese tanto. Que la tierra te sea leve viejo. Siempre en el corazón papá. Siempre en el recuerdo.

1 Comments
  • grindelia martinez / agosto 4, 2015 / Responder

    ASI ES MI PRIMO UNOS VAN OTROS VIENEN PERO SIEMPRE SIEMPRE TENDREMOS A NUESTROS PADRES PRESENTES ASI MISMO ME PASO A MI CUANDO SE FUE MI PADRE SE LA TRISTEZA QUE TIENEN POR QUE YO YA PASE POR ESO PUES AUN MAS TE ENTIENDO POR QUE TU PADRE ERA MUY JOVEN PERO ASI LO QUISO DIOS DEBEMOS RESIGNARNOS Y DESDE EL CIELO POR Q ALLI ES QUE ESTAN LOS HOMBRES BUENOS NOS CUIDAN Y VELAN PÒR QUE NOS VAYA MUY BIEN ALGUN DIA LOS VISITARE OJALA SEA PRONTO PARA ASI COMPARTIR UNA MISA EN UNA IGLESIA Y ROGAR POR SUS ETERNOS DESCANSOS Y BRINDAREMOS POR ELLOS POR QUE FUERON UNOS PADRES EJEMPLARES DIOS TE DE MUCHA FORTALEZA LOS QUIERO UN ABRAZO MUY FUERTE A TODOS EN ESPECIAL A TU MAMA FLORA QUE LOS EXTRAÑO BESOS DESDE LO LEJOS SU PRIMA GRINDELIA DE VENEZUELA

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